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| VIVIR BIEN LA VIDA |
| Alicia Quiroga: Una Dulcinea en Apuros |
La destacada actriz y cantante está pasando un difícil momento. Hace algunos meses sufrió la muerte de su marido y un accidente cerebrovascular que la alejó de las tablas y de la televisión. A ello se suma una Diabetes Mellitus tipo 2, que hoy controla gracias a una donación que le hiciera Laboratorio Roche.
Apenas recuerda "El Hombre de la Mancha", sus ojos se llenan de lágrimas y su boca comienza muy despacio a entonar la famosa canción Un Sueño Imposible. "Con fe lo imposible soñar/ al mal combatir sin temor/ triunfar sobre el miedo invencible/ de pie soportar el dolor / Es mi ideal / la estrella alcanzar no importa cuan lejos se pueda encontrar... Y yo sé / que si logro ser fiel a mi sueño ideal/ estará mi alma en paz al llegar de mi vida el final".
Años y años como Dulcinea del Toboso marcaron su vida. Lo mismo le sucedió a su compañero de obra, José María Langlais, quien pidió ser sepultado con su traje de Quijote. "Hacer El Quijote de la Mancha fue un sueño que jamás pensé que se materializaría. Es una historia bien bonita, como un cuento de Hadas. Cuando gané la beca Fulbrighter (en 1957), me mandaron a New York, donde estudió la Verónica Villarroel, la Cristina Gallardo Thomas (Juilliard School of Music). Allá canté ópera. En esa época estaban dando "El Hombre de la Mancha", casi me morí cuando la vi. Me dije que sería plenamente feliz si pudiera hacer esta obra. Y muchos años después me llamaron".
Fueron largos 15 años de funciones, desde 1974 a 1989. "Cada función sentía una gran emoción que se repetía todas las noches, no podía creer lo que me estaba pasando..." Se detiene a pensar y agrega: "Estaba muy bien en El Hombre de la Mancha, tenía esa voz cascada, profunda, necesaria".
Alicia Quiroga, actriz, cantante, directora y profesora de teatro está pasando por momentos difíciles. El año pasado sufrió la muerte de quien fuera su marido por 48 años, Alejandro Misle, y un accidente cerebrovascular que la alejó de las tablas y de la televisión. Ha tenido que aprender a hablar nuevamente y aún las palabras no le fluyen con soltura. A ello se suma una Diabetes Mellitus tipo 2. Delgada y muy amable, tiene un rostro dulce, y una sonrisa a flor de labios.
Antes del accidente mantenía una agenda muy apretada. Su última obra "Intimidades Indecentes" que hacía junto a Humberto Duvachelle, fue un éxito de crítica y público. Enumerar las puestas en escena en las que ha participado como actriz y cantante no es tarea fácil. Algunas de ellas: "Tango Broadway", "De mi Boca a tu Boca", "Sorpresas", "Gabriela", "Shirley Valantine", "Pantaleón y las Visitadoras", "Ardiente Paciencia", "Tres Mujeres Altas", "El Día que me Quieras", etc...
Una artista completa
Siendo muy joven ingresó a la Universidad de Chile a estudiar Inglés. Ahí conoció a Pedro de la Barra, gestor del Teatro Experimental de esa casa de estudios, y se abocó a los estudios de Actuación. Compartió con figuras como Marés González, Franklin Caicedo, Marcelo Romo, Diana Sanz, Delfina Guzmán, Jaime Vadell, Nelson Villagra, Alejandro Sivieking, Gustavo Meza, Bélgica Castro, Tomás Vidiella y los hermanos Humberto y Héctor Devauchelle, entre otros. Ensayaban en la sala Antonio Varas, llenos de energía, haciendo soñar, reír y llorar, con toda la magia de las grandes obras dramáticas.
También estudió danza, canto y música desde los 6 años en el Conservatorio Nacional. Más tarde ganaría la Beca Fulbright, que le permitió perfeccionarse en actuación y dirección en la Universidad Carnegie Mellon Pittsburg. También obtuvo la Beca Rockefeller en la Juilliard School of Music. Luego prosiguió sus estudios en Londres, donde fue contratada por la BBC para actuar en Radio y Televisión.
En Chile actuó en la recordada teleserie "Ángel Malo", y también en Bienvenido Hermano Andes", entre otras. Aunque su fuerte siempre estuvo en las tablas. Ganadora del premio APES a la mejor actriz nacional del año 1992, éste fue uno de los muchos galardones que ha recibido por su trayectoria y calidad actoral.
Diosa del escenario
El actor Hugo Vásquez la conoció en la obra "La Ratonera". "Me habían dicho que era muy exigente trabajar con ella. Sucede que cuando se está con una artista de mucho peso, crece tanto en el escenario que puede "aplastarte". Pero no fue así, ella me ayudó mucho, fue una verdadera partner. Alicia Quiroga es una diosa en el escenario". De ahí surgió una amistad que continúa hasta hoy.
Luego de su accidente, "un día la llamé para saludarla y supe que estaba hospitalizada y que su esposo había muerto". A pesar que la rehabilitación ha sido lenta, "mantiene una entereza envidiable. Ella es toda una dama, una mujer muy cariñosa", agrega.
Su situación económica es precaria. "Como muchos artistas, ella no tiene ahorros. Eso se explica por lo esporádica que es esta pega, pueden haber épocas muy buenas y otras de puros ensayos que no se pagan. Lo que pudo haber ahorrado se le fue en el cuidado de su marido, que murió de cáncer. Ahora vive de lo que le da su única hija que vive en Estados Unidos. Es la realidad de la mayoría de los actores en Chile".
Para Hugo Vásquez, "una persona de su talento y trayectoria merece un trato especial. Nuestro país tiene tan pocos héroes, y pienso que los artistas que marcaron un hito, merecen un apoyo sobre todo los que no lo están pasando bien".
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