En los últimos 20 años se ha ido produciendo un cambio de actitud en las personas, las que se están haciendo cargo de su propia salud y buscan información en variadas fuentes.
Cada vez está más presente en la cultura ciudadana el hecho de que los descubrimientos científicos sobre enfermedades y hábitos tienen a corto, medio o largo plazo una incidencia decisiva en la vida cotidiana. Lo cierto es que la salud es percibida como una necesidad prioritaria por la población.
Hay clara conciencia, por ejemplo, de los beneficios del ejercicio físico y del daño que producen tanto el cigarrillo, como la ingesta de alimentos abundantes en grasas saturadas.