Sesiones Educativas en Clínica Santa María

Clínica Santa María, con el auspicio de Roche, está realizando para sus pacientes sesiones educativas sobre la Diabetes durante marzo y abril en el centro de endocrinología de este recinto. Es un ciclo de  siete charlas gratuitas en la que médicos, nutricionistas, psicólogas y profesores de Educación Física abordan la Diabetes desde diferentes perspectivas.

Asistimos a la sesión sobre la alimentación la persona con Diabetes, a cargo de la nutricionista Vanesa Vega. A su llegada, los asistentes –diabéticos y sus parejas- tuvieron un control de glicemia a cargo de la enfermera de este centro asistencial María Victoria Larraechea. A todos ellos Roche les hizo entrega de la agenda 2006 hecha especialmente para personas con Diabetes, regalo que recibieron con mucho interés por lo “novedosa y útil”, como manifestaron.

Roche, además, les preparó una degustación de canapés, jugos light, galletas y café. Fue una amena conversación que se generó a partir de algunas preguntas referidas, por ejemplo, a los hidratos de carbono, diferencias entre la dieta del diabético obeso del que no lo es, entre los productos light y los especiales para diabéticos, alimentos que ayudan  a mejorar el colesterol etc...

Los asistentes se mostraron muy interesados y plantearon numerosas inquietudes, que la nutricionista despejó, dando ejemplos y mostrando distintos alimentos, algunos permitidos y otros perjudiciales para su salud.

“Las mediciones de glicemia dan seguridad”

Carmen Álvarez no tiene Diabetes. Sí su marido, Carlos Dagnino (74). Ella es quien lo entusiasmó para asistir. Curiosamente, es una de las que más participó en la charla y se nota que sabe mucho sobre esta enfermedad.

A Carlos le detectaron la Diabetes hace 11 años, tras una operación al corazón.  Antes de ello, era fanático de los kuchenes, las galletas y el chocolate. Incluso, como lo delata su mujer, el café lo tomaba con ¡¡10!! cucharadas de azúcar. “Yo le llamaba la atención, pero no me hacía caso”. “Era porfiado”, admite él.

En ese entonces, no le medían la glicemia. “No le tomaba tanto el peso. Pero para un santo, nuestros hijos le regalaron la maquinita y comencé a tomarle la glicemia”, cuenta Carmen.

“Las mediciones de glicemia dan seguridad. Sobre todo cuando se ha pasado un poquito en lo que debe comer. Por ejemplo en una fiesta o reunión. Da más tranquilidad saber cómo está”, agrega ella.